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Siéntate conmigo a la mesa

Alfonso Osorio   Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. Hch.2:46-47   Sentarse a la mesa es mucho más que compartir alimentos; es un espacio de conexión profunda, donde los corazones se abren y las máscaras caen. Es en la mesa donde Dios puede hablarnos con claridad, donde somos llevados a la vulnerabilidad, a la comunión auténtica, y a la profundidad de nuestras emociones y relaciones.  Desde tiempos antiguos, la mesa ha sido el escenario de encuentros determinantes.  Familias han forjado lazos inquebrantables, amigos han fortalecido su relación, y desconocidos han encontrado puntos en común.  Sin embargo, no siempre es un lugar de sanidad; también puede ser el escenario de heridas, de conversaciones rotas, de distancias marcadas.  Nuestra actit...

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